AMOR FRATERNO
Un día no le quedaban más que treinta monedas. Se le acercó una pobre mujer a contarle sus necesidades. – ¿Cuánto necesitas?, le preguntó. – Treinta monedas, respondió la mujer. Él le entregó hasta el último céntimo. En otra ocasión había recibido un vestido nuevo, confeccionado especialmente para él. Antes de estrenarlo lo regaló junto…
