10. NI EL HERMANO MATURÍN LO RECONOCE
Varios días más de andar, padeciendo los ardores del sol y sufriendo numerosas humillaciones más, hasta llegar a su meta. Finalmente, el 25 de agosto –fiesta de su patrono, san Luis– llega Montfort al convento de los jesuitas de Ligugé. Su auxiliar, el Hermano Maturín, le aguardaba allí según lo convenido. Pero difícilmente lo reconoce….
