88. EL BASTÓN EMPEÑADO
Privado de todo, como de costumbre, llegó cierto día a La Rochelle, donde se vio obligado a alojarse en una pequeña pensión, junto con el Hermano Maturín. Sentados a la mesa, su honesto compañero le preguntó: – Padre mío, ¿quién va a pagar por nosotros cuando nos vayamos? – No te preocupes, hijo mío, la…
