104. EL CANTO DEL GALLO
No contento con recibir con amor las cruces que Dios le enviaba. Montfort afligía su cuerpo con toda clase de penitencias. A veces se aplicaba disciplina antes de subir al púlpito, diciendo jocosamente a quienes le reprendían por tales excesos: «El gallo no canta bien sino cuando mejor se ha azotado con sus alas». Tenía…
