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I – UN MISTERIOSO PEREGRINO
1. NO ES UN SIMPLE TURISTA A mediados de mayo de 1706, tras un viaje a pie de 2.000 kilómetros, llegaba a Roma un joven sacerdote francés. No era un turista ni llegaba a Roma por curiosidad. Viajaba como peregrino a la tumba de san Pedro y quería hablar con el Papa. Se hacía llamar simplemente Montfort….
AMOR FRATERNO
Un día no le quedaban más que treinta monedas. Se le acercó una pobre mujer a contarle sus necesidades. – ¿Cuánto necesitas?, le preguntó. – Treinta monedas, respondió la mujer. Él le entregó hasta el último céntimo. En otra ocasión había recibido un vestido nuevo, confeccionado especialmente para él. Antes de estrenarlo lo regaló junto…
70. CAMINO DE LA CARCEL
Los soldados exasperados por semejante respuesta, querían darle muerte. Pero uno de ellos disuadió a sus compañeros diciéndoles: – ¡No le hagamos nada!, ¡ciertamente nos castigarían! Llevémoslo más bien al castillo, a presencia del Gobernador: él nos hará justicia. Entonces lo cogieron y se encaminaron al castillo para hacerlo encarcelar. Montfort, sin el menor miedo,…
136. «¡SÍGANME!»
Montfort comienza por recoger víveres. Pero no es suficiente. El hombre de Dios busca marineros. Les hace presente que sus conciudadanos y amigos, quizá parientes, están a punto de perecer y que no pueden –ellos que saben manejar los remos– dejarlos desamparados. – ¡Pongan su confianza en Dios!, ¡Uds. no van a perecer!, se lo…
Soy católico y, aunque veo sus heridas, ¡estoy orgulloso de tener a la Iglesia como Madre!
En medio de los vaivenes culturales y las transformaciones sociales, a veces parece que ser católico se ha vuelto motivo de vergüenza para algunos. Sin embargo, es crucial recordar que la tradición católica no solo ha sido una parte integral de la historia humana. También ha sentado las bases para muchos de los valores fundamentales que sostienen nuestras sociedades modernas.
137. ¡TODOS A SALVO!
Atraviesan los puntos peligrosos y, después de mil peripecias, se acercan a las casas en peligro. Se trata de descargar las provisiones. Las lanzan inmediatamente a través de los tragaluces de los techos: panes y carne con sal. Luego, cambian de rumbo para volver al punto de partida. Hay que atravesar de nuevo la zona…
