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Un día no le quedaban más que treinta monedas. Se le acercó una pobre mujer a contarle sus necesidades. – ¿Cuánto necesitas?, le preguntó. – Treinta monedas, respondió la mujer. Él le entregó hasta el último céntimo. En otra ocasión había recibido un vestido nuevo, confeccionado especialmente para él. Antes de estrenarlo lo regaló junto…
119. ESCUELAS PARA MUCHACHOS
Montfort no podía ignorar la importancia de la escuela cristiana, semillero de la Iglesia, salvaguardia de la fe y de la moral católica. En las parroquias en las cuales combatía sus batallas, propuso establecer escuelas para perpetuar los frutos de las misiones. «La ocupación principal de Montfort, refiere su contemporáneo Grandet, era fundar, en el…
24. VIDA DE SACRIFICIO
Algún tiempo después, hacia fines de 1693, se desató una gran carestía y la benefactora del pobre seminarista no pudo seguir pagando por él la pequeña pensión acordada. Luis se mantuvo tranquilo ante esta nueva prueba y siguió confiando fielmente en la Providencia. Para no ser gravoso a su superior, Luis no dudó en pedir…
92. «¡PERO SI ES MI HERMANO…!»
En un viaje a Saumur, pasó el P. de Montfort por Fontevrault para visitar a una hermana suya religiosa. Se presentó de incógnito en el monasterio implorando la «caridad por amor de Dios». La portera, que no lo conocía, empezó por hacerle varias preguntas. – Sólo pido un poco de caridad por amor de Dios…
X – EDUCADOR Y MAESTRO
117. APÓSTOL DE LA ESCUELA Montfort es conocido universalmente más como apóstol de María y misionero que como educador. Pero como hombre realista y perspicaz que era, consideró que el resultado mismo de sus misiones, no sería duradero, si no se educa cristianamente al niño. Por ello, una de sus mayores preocupaciones fue la de…
88. EL BASTÓN EMPEÑADO
Privado de todo, como de costumbre, llegó cierto día a La Rochelle, donde se vio obligado a alojarse en una pequeña pensión, junto con el Hermano Maturín. Sentados a la mesa, su honesto compañero le preguntó: – Padre mío, ¿quién va a pagar por nosotros cuando nos vayamos? – No te preocupes, hijo mío, la…
