Publicaciones Similares
SAN LUIS MARÍA GRIGNION DE MONFORT
“…Si te informas de su vida, ninguna más íntegra…” ¿QUIEN ERES REALMENTE? PARTE 02 PARA CONOCERLO Creo que quien quiera comprender plena y profundamente la santidad de Luis de Montfort no debe partir de consideraciones sociales; ni siquiera de la historia del sentimiento religioso de su época. Él era esencialmente un solitario, un ermitaño. No…
85. LAS CUATRO FIGURAS
En otra ocasión, en una calle del suburbio de San Saturnino, en Montbernage, Montfort encuentra tendido en tierra y abandonado de todos, a un pobre afectado de un mal incurable. Lo toma sobre los hombros, pero ¿adónde llevarlo? En el hospital de Poitiers no lo reciben porque todas las puertas le están cerradas; por otra parte,…
37. CALUMNIADO Y PERSEGUIDO
Algunos jansenistas, cuyos perniciosos errores combatía el misionero mediante la exhortación al amor a la Eucaristía, a la práctica de los sacramentos y a la devoción a la Virgen María, lo persiguieron e inventaron contra él toda suerte de calumnias. Lograron muchas veces engañar a los obispos y hacer que se le prohibiera predicar y…
50. ¡CUIDADO CON EL LUJO!
En Vertou, la misión alcanzó un éxito inesperado y Montfort, con el fin de alejar las ocasiones de pecado, como lo había hecho en Poitiers, hizo llevar todos los libros malos para quemarlos en una gran hoguera. Una distinguida señorita, en presencia de todo el pueblo, vino a echar al fuego incluso todos sus adornos…
79. EL INCENDIO DE RENNES
Dos años antes de su muerte, el santo hubiera querido evangelizar por última vez a Rennes, la ciudad donde había estudiado de joven. Trató de conseguir el permiso de predicar, pero todo fue inútil. Compuso entonces un cántico que constituyó su adiós a la ciudad infiel y fue considerado como una profecía de las desgracias…
Dios e Hijo de Dios, de tal manera se humilla, que por nuestra salvación se esconde bajo una pequeña forma de pan
¡Tiemble el hombre entero, que se estremezca el mundo entero, y que el cielo exulte, cuando sobre el altar, en las manos del sacerdote, está Cristo, el Hijo del Dios vivo! ¡Oh admirable celsitud y asombrosa condescendencia! ¡Oh humildad sublime! ¡Oh sublimidad humilde, pues el Señor del universo, Dios e Hijo de Dios, de tal…




















